Es, más o menos, el resumen del partido que enfrentaba a los de Pellegrini contra el Real Sporting.
Los laterales, un desastre. Sergio Ramos, Marcelo y Drenthe (jugaron los tres) no tienen, actualmente, ni la mitad de la calidad necesaria para jugar en club de tan alta clase.
Kaká, Granero, Guti, Diarrá y Raúl no aparecieron ni demostraron la calidad individual de la que están dotados. Tan sólo el "7" llegó con algo de peligro a la portería de el Sporting.
Portería que estaba maravillosamente cubierta por Juan Pablo. Desde su llegada al club asturiano, el ex de el Numancia ha añadido un plus de seguridad bajo los palos de el Molinón, mucho más de la que podía ofrecer Iván Cuéllar, cuyo sitio parece haberse definido en el banquillo rojiblanco.
En la primera parte todo fueron alagos para los de Manolo Preciado: Gregory y Botía los centrales del siglo en Gijón; Lora y Canella brillantes en las bandas; Míchel y Rivera cargando el peso del equipo; Luis Morán, De las Cuevas y Diego Castro siempre creando peligro a Casillas y, por último, David Barral, el punta hecho para jugar en este club.
En la segunda la cosa cambió un poco. El Sporting se encerró atrás, esperando a la contra. Gracias a esto el ataque blanco, liderado por Raúl, llegó con más peligro al área rival.
Xabi Alonso, sustituido en la segunda parte por Van der Vaart, le hizo un favor a los merengues abandonando el terreno de juego, ya que el holandés que ocupó su sitio fue de los mejores del Madrid.
Varias faltas y córners lanzados por Rafael pudieron ser decisivos en el resultado final, pues el efecto que cojían le causó más de un problema a Juan Pablo.
Al final del encuentro, el resultado fue justo, no hubo goles en Gijón.
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