martes, 8 de septiembre de 2009

Blanco y negro: Madrid y Lass.

En primer lugar, quiero presentarme. Soy Andrés Treceño, Trece para los amigos y para los blogs, y desde el día de hoy Álvaro y yo seremos colaboradores en este blog. Así mismo Álvaro también colaborará en mi blog: http://blogintrece.blogspot.com, un blog de política, cultura y deportes. Gracias por esta oportunidad, Álvaro ;)

Quien haya podido ver el primer partido de liga del Real Madrid la semana pasada no podrá haber pasado por alto que el conjunto blanco tiene un nutrido grupo de jugadores los cuales, la mayoría, se situan en la cúspide del fútbol mundial. Son cracks, no hay prácticamente quién les haga sombra. La cuestión es que el Madrid ganó 3-2. Traduzco: sufrió mucho. El Depor es un equipo cien veces inferior en calidad al "Floren Team" y, sin embargo, le puso en aprietos. Los errores, los de siempre. La descoordinación entre la defensa y el ataque es más clara, todavía, que la temporada pasada, debido a la vorágine de atacantes que se ficharon. Como siempre, la zaga madridista se ahoga en un vaso de agua, hace aguas y no achica balones. Curiosa metafora entre el líquido elemento y el Madrid.

  1. Se ahoga en un vaso de agua. No son capaces de jugar en equipo. Garay no tiene la clase suficiente para jugar en el equipo de Pellegrini. Lo siento, es así. Al igual que Metzelder está infravalorado, pues si en Alemania juega de titular con la selección, en el Real Madrid puede hacerlo perfectamente. Lo de Arbeloa no es subir la banda, eso está claro, y cuando la sube comprime a los extremos madridistas, dejándoles muy poco espacio para maniobrar. Lo mismo ocurre con Marcelo, pero el brasileño es mejor carrilero y apunta a ser el nuevo Roberto Carlos. Se echa de menos a Pepe. Yo no soy "pepero", no me gusta el comportamiento de Pepe en el campo. Debo ser uno entre un millón. Pero cuando un jugador se lesiona con tanta asiduidad, hace tantas faltas y le expulsan tantas veces, no merece vestir la elástica del presumible mejor equipo del mundo.
  2. Hace aguas. Entran balones por doquier. No saben colocarse en los libres directos (o indirectos). Dejan solo a Casillas gran parte de las veces, le venden. No son capaces de evitar que el balón recorra todo el área hasta que lo remate un rival.
  3. No achican. No saben sacar el balón hacia delante. Xabi Alonso debe ser el corazón equipo y, dado que se ha cambiado los papeles con Lass (este sí debía ser la bomba de sangre), el donostiarra debería colaborar un poco más en esa desastrosa línea defensiva blanca. Tiempo al tiempo.
Lass. No sabría si definirlo como el nuevo Makélélé o tan sólo decir que se trata del Obama del Bernabéu. Sorprendió su llegada, pero su juego dio un soplo de esperanza al madridismo. Sin duda sus actuaciones recientes están siendo excelentes. No es tan alto como el otro Diarra, pero es un portento físico que corre desde el primer minuto hasta que el árbitro señala el final del partido. Casi no lo sustituyen, ni deberían, pues es el mismo corazón del Madrid, el mediocentro defensivo que llevaban años buscando las distintas directivas. La temporada pasada no destacó por un gran juego de pases, pero sí por sus robos, colocación y colaboración en defensa. En pretemporada y en el primer partido de liga, demostró que ha mejorado mucho su control de balón, así como sus pases y su disparo. En el partido contra el Deportivo, dio la victoria al conjunto de Concha Espina con un genial gol tras zafarse de los defensas. Lassana, Lass, Diarra, el 10 del Madrid, es digno merecedor de jugar en este equipo. Ojalá todos los componentes de la plantilla dieran el resultado que está dando este hombre. Si así fuera, huele a Triplete por la Cibeles.

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